De la Copa de la Liga Profesional, renombrada luego en homenaje a Diego Maradona, podrán criticarse muchas cosas, menos que anduvo corta de suspenso. Al menos, en su Fase Campeón. Casitan intensa y cambiante como la de la Zona A (que consagró a Boca como primer finalista) fue la definición de la Zona B, que tuvo a Banfield, Talleres y Gimnasia envueltos en un minuto a minuto de locura en tres canchas diferentes para decidir cuál iba a ser el otro protagonista del mano a mano por el título. Al final fue el “Taladro”, el único que dependía de sí mismo, el que se adjudicó el derecho a enfrentar al equipo de Miguel Russo. Terminó bailando por un sueño justo frente al equipo de Marcelo Tinelli.
Así como el pasó al “Xeneize” el sábado, Banfield se vio despojado momentáneamente de la clasificación por Talleres, que comenzó ganándole a Colón con gol de Diego Valoyes en un partido que estuvo en riesgo de no empezar por la cortina de agua que azotaba la cancha del “Sabalero”. Para Gimnasia, el más complicado de los tres aspirantes, el resultado no servía: además de tener que ganarle a Atlético, necesitaba que no lo hicieran ninguno de los dos que tenía adelante en la tabla.
Cerca del final del primer tiempo llegó la tranquilidad para el equipo de Javier Sanguinetti. Fabián Bordagaray aprovechó un centro impecable de Mauricio Cuero y asestó de cabeza, vía por la cual Banfield anotó ocho de los 19 goles que marcó en el torneo.
Con el “Lobo” prácticamente fuera de carrera a manos del “Decano”, el golazo de tijera de Agustín Fontana le dio calma al “Taladro”. Calma que no duró mucho, porque San Lorenzo descontó por medio de Víctor Salazar y Talleres estiró su diferencia sobre Colón, con lo que otra vez Banfield quedaba a un gol en contra de verse desplazado por la “T”. Para colmo, falló un par de ocasiones claras en el arco de Fernando Monetti, pero Iván Arboleda también lo salvó en un par de ocasiones del empate que le hubiera costado la clasificación. Hasta que Martín Payero, la figura, enterró las especulaciones con un tremendo golazo de tiro libre a tres minutos del final. Con el 3-1 era más que suficiente, pero ni así los pibes del “Taladro” levantaron el pie del acelerador. Juan Álvarez puso el 4-1 definitivo, el del pase a la final. Merecido premio para la gran campaña de Banfield, que de la mano de Sanguinetti encontró una identidad clara de juego y se anima a soñar con dar la vuelta.